martes, 17 de julio de 2012

¿Por qué estar satisfechos con este sistema económico?

Si pensamos que estamos bien porque tenemos algunos bienes o porque podemos disfrutar la vida en algunos aspectos, veamos el tema desde otra óptica.
¿Por qué estar satisfechos por cómo vivimos, si millones pasan hambre y mueren en la miseria; si los ricos tienen tanto que no necesitan y son cada vez más ricos; si cada vez se acrecienta más la relación de desconfianza entre los hombres, con más inseguridad, con más adicciones, más desesperanza de una gran parte acerca del futuro; si el planeta se degrada poco a poco sin que a los poderosos le importe? ¿Por cuánto tiempo podemos sostener esta situación, 10 años más, 20, 50, 100 o no más? ¿Por cuánto tiempo podemos ver la invisible y pequeña degradación año a año de la forma en que muchos viven?
Gradualmente, a través de las décadas una parte muy importante de la humanidad (otra lo reconoce y mira hacia otro lado, a otra no le importa, y otra no lo percibe) ha llegado a reconocer problemas como el hambre mundial -innecesaria e inmoral, ya que no se debe a una escasez de alimentos o de capacidad de producción de estos, sino a las injusticias sociales, políticas y económicas que producen la mala distribución y la codicia-; como la creciente y desigual distribución de la riqueza, como la corrupción gubernamental y privada; el gran poder que ejercen las corporaciones con sus daños sobre el planeta que se evidencian a lo largo de décadas; la contaminación; etc.
Pero fundamentalmente, son los pobres los que pasan hambre, tanto en una nación desarrollada como en otra en vías de desarrollo, y tanto las instituciones nacionales como internacionales actualmente y hasta sin darse cuenta mantienen e incrementan esa pobreza, quizás hasta por temas demográficos que no figuran en ninguna agenda gubernamental. De esta manera la diferencia entre los ricos y los pobres se hace cada vez mayor; esto representa actualmente una de las amenazas a la paz mundial.
Entre las actitudes que mantienen a estas instituciones en un lugar poco activo en función de un bien mayor está la complacencia de los individuos que son miembros. La complacencia es una raíz muy fuerte de la sociedad actual que conduce, fundamentalmente a individuos en posiciones de poder (ya sea gubernamental, en corporaciones o a nivel individual) "a alejarse consciente o inconscientemente con las realidades de la vida", e impide encontrar soluciones efectivas de largo plazo a los problemas más grandes de la humanidad. "La complacencia es autodestructiva, y sociedades enteras pueden ser destruidas por ella".
Poner como medida del cambio la necesidad de los que menos tienen en nuestras vidas es fundamental para comenzar a pensar distinto.
Entonces, satisfechos??? No. Cómo está el mundo actualmente, falta mucho por hacer…

Cambiar el Sistema

Actualmente vemos al capital como la suma de dinero invertido por los accionistas para mantener, expandir o desarrollar un negocio. Esta inversión es realizada por empresarios con capital propio, por ejecutivos que consiguen el capital del mercado de capitales o del mercado bancario, y también por pequeños inversores o emprendedores.

Antes que nada, cada parte de este blog y cambiar el sistema o sus reglas toman un aspecto particular, de los miles o millones que tiene la economía y la sociedad actual, si quieres saber el contexto de este escrito te pido que leas en este blog "¿Por qué estar satisfechos con este sistema económico?"; "Economía y espiritualidad - el surgimiento del compartir"; "El espejismo de la riqueza que nos dificulta mejorar" o; "Lo absurdo del dinero y la competencia". Sí al leerlo, tienes una idea de algún cambio sobre algún aspecto, por favor compartamosla, si quieres me escribes y la publico a tu nombre. Un nuevo sistema lo construimos entre todos y es tan grande el mundo que todos tenemos que colaborar y compartir. Mi email: martinpereira@yahoo.com.ar o martinpereira.arg@gmail.com; muchas gracias.
Siguiendo con lo anterior, La premisa básica del capital es la maximización de la ganancia, o en otros términos como lograr el mejor resultado con el mínimo capital; y es bajo esta premisa que el capital se transforma en costo, ya que para lograr la ganancia se incurren en costos de materiales, servicios y mano de obra; finalmente como los materiales y servicios tienen parte de mano de obra en su origen, podemos resumir la premisa en maximizar la ganancia incluyendo el logro con el menor costo de mano de obra posible. Obviamente podemos colocar en el medio de esto estándares de calidad del producto final, calidad de sus circuitos, calidad de servicio de postventa, etc. No obstante, cuando un producto se ve amenazado por la competencia tiene que bajar sus costos, innovar en otro desarrollo, invertir en publicidad o potenciar comercialmente el producto o servicio. Pese a cualquier definición de valores en los fines de la empresa u organización, el eje principal se mueve alrededor del interés “individual” de directivos y accionistas y la pauta fundamental es conseguir ganancias o volver a generarlas, en caso de haber tenido pérdidas. A su vez, muchas empresas, por ganar o volver a ganar, dejan de lado valores humanos muy importante para la sociedad, un ejemplo claro es lo que hacen muchas multinacionales, que en sus países de origen siguen determinados estándares de calidad, pero que cuando se instalan en países en desarrollo automáticamente dejan de lado los mismos o son más flexibles.
Detrás de esto hay una serie de expectativas de los consumidores que permanentemente hacen equilibrio entre precio, calidad y servicio para adquirir tal o cual bien o servicio.
La nueva economía deberá ser repensada en función de temas más grandes que el interés individual, como pueden ser factores ecológicos de cumplimentación en los productos y servicios; la visión de empresas como proveedoras de mercados globales que conlleve la obligación de pensar o no si determinado producto o variedad es necesario; la orientación de la producción hacia una innovación radical en las formas de producir y consumir recursos energéticos; y sobre todo la búsqueda de ocupación plena y al mismo tiempo mayor tiempo libre. La nueva economía deberá ser pensada en función de la complementariedad y no de la competencia, haciendo lo mejor posible de lo mejor que se sabe producir. Al mismo tiempo el estado de complementariedad servirá para dejar de lado asimetrías –hoy se trata de mitigarlas, pero existen-.

A través de los siglos y principalmente en culturas occidentales la palabra espiritualidad ha sido asociada a la palabra religión. No obstante, espiritualidad es un concepto muchas más amplio que podemos resumir en todo aquello que eleva al ser humano en su condición de hijo de Dios y hermano de su prójimo, dicho de otra manera es todo aquello que implica adquirir nuevas virtudes o nuevos conocimientos que nos lleven a evolucionar individualmente, como parte de un grupo y como raza.
En base a este concepto la economía es el estudio de las diversas formas de administrar los recursos dentro de la convivencia en sociedad y los sistemas que se utilizan para realizar esa administración. Como ejemplo, lo que hoy se denomina capitalismo es un sistema de mayor evolución al feudal, ya que promueve determinadas libertades que el sistema feudal no tenía.
En la actualidad el capitalismo ha llegado a un desarrollo que es perjudicial para la humanidad vista en su conjunto, por lo que podríamos decir que estamos en el pico o empezando a bajar del pico y de aquí (o unos pocos años más) se debería dar inicio a una fase de cambio (donde no se piense al capitalismo como lo que le otorga bienestar al mundo), hacia un sistema económico que permita básicamente: generar un desarrollo inclusivo y equitativo; la convivencia armónica con el planeta; la elevación del nivel de vida de todos los habitantes del planeta. Debemos terminar con la premisa que la actuación individual basada en el ego de directivo y accionistas, sea el impulso que lleve a las empresas a innovar a mejorar, debemos superar los valores individuales que han permitido una buena actuación del capitalismo, pero también una gran marginación de muchos sectores; la acción colectiva debe primar, el interés de la sociedad debe primar, la elevación del hombre como ser humano debe primar.
Como ejemplo, podemos hablar que desde el punto de vista espiritual es inconcebible que mueran de hambre millones de personas por año en África, o que en Latinoamérica crezca año a año la desigualdad social por una distribución cada vez más regresiva de la riqueza.
Repensar un nuevo sistema económico basado en compartir los recursos y compartir la creación de riqueza, sin ser este un sistema comunista, de aquí los términos economía y espiritualidad, es principalmente lograr un cambio de mentalidad en las personas que detentan el poder político y económico (grandes empresarios, directivos de grandes empresas, dueños de grandes extensiones de tierras y políticos). Este sistema ideal debe ser diseñado por todos, ya que a la humanidad no le queda mucho margen de maniobra desde el punto de vista tiempo histórico.

lunes, 16 de julio de 2012

CAMBIO ECONÓMICO - El espejismo de la riqueza que dificulta mejorar

Mucho se habla en los diarios acerca de la pobreza, pero no de la riqueza o las causas que implican que un proceso de compartir sea más dificultoso.
Me gustaría compartir un pensamiento simple, pero que no está expresado en muchos lugares acerca de cómo con el sistema económico mundial imperante es sumamente difícil que cambie o mejore la distribución de la riqueza.
Obviamente, encontrarán que existen numerosas razones aquí no mencionadas –como ser el rol del Estado y de sus gobernantes- y que siempre hay excepciones para que las personas logren progresar, pero a fin de ser breve me concentré en algunas causas que son intrínsecas del sistema actual.

1.       En períodos de baja actividad económica el crédito disminuye y los prestadores buscan acotar el riesgo, con lo cual otorgan mayor crédito, en proporción de sus carteras, a los que más tienen o a sus empresas (por tener estos mayor capacidad de repago). Esto genera que puedan hacer mejores negocios aún en época de crisis.
2.       Generalmente, en períodos de baja actividad económica muchas pyme o negocios florecientes agotan su capital de trabajo positivo, teniendo que recurrir en muchos casos a nuevas inyecciones de capital por parte de sus dueños, hasta que llega un momento en que, si no pueden “aguantar” la crisis, tendrán que vender (o incluso cerrar) a un precio bajo su empresa o negocio. Esto genera que quien más tiene aproveche, muchas veces, oportunidades de compra de negocios, empresas o inversiones a precio bajo, y si efectúa un buen gerenciamiento y el negocio funciona a futuro, quien más tiene terminará ampliando más su patrimonio.
3.       En períodos regulares, de por sí el crédito y sus tasas son más favorables para quienes más tienen.
4.       Normalmente, cuando se busca hacer un negocio se busca a quien más tiene. Para simplificar, si se quiere efectuar un negocio de $1 millón se buscará primero a quién tenga $1 millón y no a muchos que tengan menos. Aunque hay muchas excepciones, en definitiva, en general, los mejores negocios los hacen quienes más tienen.
5.       Referencia poblacional: estadísticamente las personas de mayores ingresos tienen menos hijos. Esto provoca que la riqueza, estimada a través de las generaciones, tiende a dividirse menos en las clases más altos que en las bajas, en donde mayoritariamente no hay nada para dividir. Parte de este fenómeno relacionado con la menor cantidad de hijos, también en las últimas décadas es propio de las clases medias, pero en general –acentuado en países en desarrollo y subdesarrollados- las clases bajas aún mantienen una tasa de natalidad considerada alta.
6.       Oportunidades que da la vida, por un tema de contactos las mejores oportunidades las tienen, en general, quienes más tienen.
7.       Educación. Si bien, en todo el mundo, la educación y el acceso a oportunidades educativas es visto como vía de ascenso social, en general las mejores oportunidades (siempre hay excepciones) las tienen las personas de clase media-alta, media y alta. Coloqué en tercer lugar a la clase alta, porque muchas personas prefieren (siempre con excepciones) aprender a administrar el patrimonio familiar antes de que recurrir a la vía educativa.
8.       La regresión de los sistemas impositivos. Salvo excepciones, en muchos países gravar a quien más tiene es visto como gravar el componente inversión en la economía. Esto provoca que los sistemas, más allá de la simplificación aquí expresada, se tornen regresivos.

Pretendí exponer con esto sólo una parte del problema que no permite a la sociedad y al mundo evolucionar. Intentar vencer estas causas, sería prácticamente crear un mundo nuevo, con lo epopéyico que esto resultaría. Es cierto también que hay muchos argumentos para debatir acerca de esto y posturas acerca de qué es correcto o incorrecto en una sociedad, qué es justo o injusto, qué es igualdad o desigualdad; posturas para debatir acerca de que la riqueza hay que crearla para distribuirla y quiénes son capaces de crearla; posturas para debatir acerca del rol del estado y de los gobernantes, pero quise dejarles un punto de vista, quizás, distinto, o quizás redundante por lo conocido que es.
El tema de que quienes más tienen compartan es transformar a la sociedad en una expresión de amor hacia todos, vernos como un todo, y aunque difícil de visualizar, hermanados como somos. Actualmente, una parte muy importante de la crisis es intrínseca respecto de un espejismo que es tan fuerte y que impide compartir, en donde el sistema actual se ve como normal y como el mejor, lo que lleva a pensar que es normal que haya hambre, que es normal que haya pobreza, que es normal que haya desempleo, que es normal que haya inseguridad, que es normal que haya temor al futuro. Este espejismo sólo compartiendo puede ser derribado. Sin compartir no puede haber justicia social, sin justicia no puede haber paz y sin paz el futuro se vuelva más gris. Compartir es una aptitud que elevará al ser humano.

miércoles, 4 de julio de 2012

Un cambio necesario y obligatorio en las condiciones laborales

Veamos aquí una visión del mundo que desde el punto de vista espiritual es ilusoria, ya que impide grandemente el progreso de la humanidad, actuando como un espejismo que no permite ver el potencial humano y divino.
Podríamos denominar a una de las perspectivas la división entre el factor capital y el factor trabajo. Respecto a la organización legal e impositiva del capital existen en general determinados consensos o coincidencias en la mayor parte de los países, como ser (i) las sociedades limitan su responsabilidad al capital aportado pudiendo los accionistas no responder más allá del mismo, (ii) las legislaciones en general contemplan límites laxos para la repatriación de utilidades, (ii) la tasa de impuesto a las ganancias se encuentra alrededor de 35%. En cambio en lo que respecta a la organización legal e impositiva del factor trabajo hay una gran variación respecto de aspectos como (i) aportes de empleado al estado, (ii) aportes del empleador al estado, (iii) aporte a coberturas médico asistenciales del empleado y/o del empleador, (iv) seguros de vida, (v) aportes sindicales del empleado y/o empleador, (vi) seguros de desempleo, (vii) régimen de vacaciones, (viii) régimen de enfermedades, (ix) régimen de contratación, (x) régimen de despido; en donde en cada país existen divergencias en cada aspecto pudiendo denominar más socialmente protectores a los que más regulaciones y costos tienen y más liberales a los países que menos regulaciones y costos tienen.
La gran variación en las condiciones y costos laborales de las legislaciones comparadas de países son en muchos casos el gran condicionante para que una empresa decida una inversión, optando los que toman la decisión por el costo laboral más bajo. En general, los países que tienen costos laborales más bajos son los países de Asia Oriental, quienes se han visto pseudo beneficiados en las últimas décadas con la instalación de fábricas de todo tipo, en perjuicio de los lugares anteriores donde estaban las fábricas y en perjuicio de los países hacia los cuales van sus productos.
Los temas referidos a situaciones de costos laborales, en general también van acompañados con temas referidos a costos ambientales, donde la falta de legislación en muchos países es un beneficio económico de una empresa y un perjuicio ambiental para el mundo. Es decir, muchos países con costos laborales bajos son coincidentes con regulaciones ambientales laxas –traducido en costos monetarios de cuidado ambiental bajo y consecuencias ambientales altas-.
Desde el punto de vista espiritual y social, es casi inconcebible que en el mundo no exista un acuerdo mínimo acerca de lo que debieran ser conceptos cómo: salario digno; cobertura social del trabajador; cobertura social de los ancianos a través de cargas a quienes están activos; seguros de vida para los trabadores; régimen de vacaciones y régimen de enfermedades; etc. Asimismo, también es denigrante para el mundo que no haya acuerdo mínimos sobre regulaciones ambientales. Es factible pensar entonces que la Organización Internacional del Trabajo ha hecho poco al respecto, que la Organización de Naciones Unidas ha hecho poco al respecto, que los Presidentes de países poderosos han hecho poco para llegar a un acuerdo mundial acerca de esto.
La competencia con que se dirime una decisión del factor trabajo tiene consecuencias en el muy largo plazo imperceptibles para casi todos y más aún por no poderse evaluar pasados alternativos, teniéndonos que conformarnos con un presente en donde la variable de ajuste en el mundo, muchas veces son aquellos que sólo tienen su trabajo para aportar al mundo.
El mundo está en un umbral respecto a qué futuro elegir, si uno separatista y competitivo o uno hermanado y colaborador. Es tiempo de impulsar el cambio hacia lo segundo, no podemos demorarlo más.

viernes, 15 de junio de 2012

Nueva Economía - ¿Quiénes y cómo empezar a compartir?

Es evidente que cuando analizamos la posibilidad de la existencia de un nuevo sistema, uno basado en “compartir”, nos comenzaremos a preguntar quiénes tienen que cambiar y cómo.
Desde el pensamiento más simple, uno puede elegir ciertos grupos o individuos, focalizándonos en los que detentan el poder en cada sociedad podremos decir que: (i) sí los países centrales como EE.UU. o algunos de Europa, Rusia, Japón y otros a través de sus gobernantes no impulsan el cambio, el mismo no será posible; (ii) sí del otro extremo productivo, China no acepta cambiar para dejar de competir ferozmente con costos laborales muy bajos, el mismo no será posible; (iii) sí en cada país los políticos o gobernantes no impulsan un cambio, no será posible; (iv) sí los hombres y mujeres económicamente más poderosos de los países más poderosos a través de sí mismos o a través de las corporaciones que manejan no participan  en el cambio, el mismo no será posible.
En los próximos párrafos y aunque cada oración requiere de un libro entero para ser explicada en su totalidad, hay algunos pensamientos acerca de cómo empezar, que vamos a ir exponiendo y ampliando poco a poco por su gran complejidad.
Si bien lo dicho en el segundo párrafo parece simple de expresar, es sumamente difícil de poner en práctica, no imposible. La mejor forma de implementar un sistema basado en compartir sería llamar a los Presidentes y ministros de todos los países para que coordinen áreas en donde cada país tenga excedentes exportables y déficit de importación; el segundo punto sería fijar un valor para los bienes exportables, pero que sea compensado no con divisas, sino primero con bienes importados y luego con pagos internos a las compañías. Una parte del saldo exportable de alimentos tiene que ir a cubrir necesidades urgentes del planeta y ser contribución de los países más desarrollados hacia los menos desarrollados. Entre las prioridades de un sistema basado en compartir está primero la atención de los países cuyos habitantes sufren hambre (como algunos países de África, Asia y América Central); para ello además de aportes de saldos exportables de alimentos (la parte de urgencias que tienes que ser suficiente generosa), cada país tiene que presentar un plan con su potencial de producción de alimentos y cómo lograrlo.
Como un segundo paso, un sistema basado en compartir debe amparar las formas cooperativas de producción e aquí el segundo punto de conflicto, ya que las empresas hoy en su mayoría pertenecen a otras compañías, a compañías con cotización pública y/o tienen cotización pública de sus acciones o de sus deudas en bonos. Nuevamente, sí EE.UU. no transforma la propiedad privada de las empresas en una parte al menos de propiedad cooperativa, seguido por Europa, China (este último con el menor problema para la transformación por venir de un sistema mixto comunismo/capital como el actual para los chinos), Japón, el resto del mundo no tendrá ni siquiera un atisbo de éxito futuro. El primer paso sería cooperativizar parte (al menos una pequeña) del capital social.
Como un tercer paso podemos mencionar la propiedad de la tierra, quizás el punto más conflictivo, ya que en un sistema basado en compartir la propiedad de la tierra tiene que ser colectiva, aunque el mundo está lejano de aceptar esto, se pueden en algunas décadas morijerar sus formas. Para volver la propiedad colectiva, podemos imaginarla como un sistema mixto entre habitantes de determinada zona, más dueños actuales, más gobernantes de turno, con profesionalización del asesoramiento técnico. En un sistema como este, el lugar que hoy ocupan algunas multinacionales relacionada con la genética agrícola debería ir siendo ocupado paulatinamente por organismos técnicos gubernamentales y organismos de acopio y estudios para la mejora genética; fundamentalmente volcándose a una explotación sustentable y sana para el planeta.
Un cuarto paso para la implementación de un sistema basado en compartir podría estar dado por la transformación gradual de toda matriz productiva que actualmente genere bienes perjudiciales para el medioambiente; lo cual es un objetivo monumental, pero que debe ser afrontado en todos los aspectos. Por ejemplo, comenzando con la instalación de centrales de producción de energía eléctrica que no perjudiquen al medioambiente, en reemplazo de las centrales atómicas (que aunque parezca poco creíble, viniendo de quien escribe esto, son altamente perjudiciales para la humanidad) y luego las térmicas que utilicen recursos no renovables como gas, carbón o derivados del petróleo. Otro ejemplo sería favorecer tecnologías que disminuyan la emisión de gases como el monóxido de carbono, y en un mediano/largo plazo directamente reemplazarlos por tecnologías limpias. Todo esto, requiere un acuerdo internacional amplio con metas que se cumplan año a año.
Un paso a evaluar también, sería la transformación del mercado laboral tal como es visto actualmente. A fin de sintetizar este punto, podemos decir lo siguiente: la producción de bienes y servicios puede ser efectuada aún con menos gente que la actual, con lo cual parecería que la tendencia es al desempleo o hacia el empleo informal por desplazamiento; pero para combatir esto la única forma de hacerlo es que en el mundo se acuerde cuántos días al año deben trabajar cada trabajador (con algunas variaciones menores según el área), incrementándose notablemente la cantidad de vacaciones que tiene cada persona, pasando a ocupar parte del mayor tiempo libre en actividades “humanitarias” y de esparcimiento físico, mental o espiritual. Otra vez, esto tiene que ser coordinado mundialmente, para que sea puesto en práctica por los países centrales primero y seguido por el resto. En este aspecto, tienen que ser evaluados también los sistemas actuales de seguridad social para las personas mayores de edad, favoreciéndolos de modo de generar una sociedad global que cuide a sus mayores.

Otro tema muy importante es moderar o estabilizar el crecimiento poblacional. Es fundamental para que todos podamos compartir, que existe planificación familiar en todos los segmentos económicos. Ya que, al principio un nuevo sistema tiene mucho por invertir en infraestructura y servicios. Actualmente, el crecimiento poblacional en el mediano plazo presiona gastos en educación, salud, justicia, inseguridad, etc., porque a una parte importante de la población no se le puede otorgar la cantidad de oportunidades necesarias. Las únicas formas que segmentos socioeconómicamente bajos tienen para cooperar en un nuevo sistema es tener menos hijos y aportar orden social para que el nuevo sistema pueda ser construido.
… ¿Se nota que cada oración requiere un libro? No obstante, por algún lugar debemos empezar a cambiar y no sólo en lo mencionado, sino en la creación en su totalidad de una nueva sociedad, que busque la evolución del hombre como ser espiritual; ya que ese es uno de los fines de la humanidad… Seguramente alguna ayuda divina recibiremos para esto, que aunque parezca una fantasía, la misma está muy cerca... La humanidad tiene que ver con el amor y con la evolución; y cuando se comprenda al menos en una pequeña porción por qué Dios es amor, la luz nos hará avanzar más rápido.

lunes, 26 de marzo de 2012

EL DESAFÍO MÁS GRANDE

La necesidad de vernos como parte de un todo
Repasando las máximas con que se vive actualmente, desde el plano económico se piensa que la suma de los esfuerzos individuales traerá el mayor beneficio para el mundo: esto es un error si analizamos a lo que hemos llegado. Las corporaciones dominan el mundo, dejando miles de millones en la pobreza; los sistemas de producción actual están dejando un planeta degradado día a día por el desastre ecológico, con una inclinación futura hacia la autodestrucción; sigue habiendo focos de conflicto bélico en algunos lugares del mundo y un clima de tensión permanente que no permite tener “paz mundial”; etc. Entonces, al preguntarnos cuál es la principal limitante que impide al planeta prosperar, veremos que la respuesta es la más sencilla, aunque el cambio es altamente difícil (pero no imposible): LA FALTA EN LOS HOMBRES DE RECONOCERSE COMO UNA UNIDAD DEJANDO DE LADO LAS NECESIDADES DE LOS QUE MENOS TIENEN y COLOCANDO EN SU LUGAR EL BIENESTAR INDIVIDUAL O EL BIENESTAR DE LOS MAS TIENEN.
Para vernos como hermanos, siendo cada uno de nosotros una parte de un gran ente viviente llamado Tierra y siendo hermanos de todos los seres humanos, debemos empezar por una visión: Somos parte de un plan, somos parte de un plan de un Ente Superior que enalma al planeta y que llamamos Dios, somos almas en encarnación con el propósito de evolucionar como seres individuales y como raza.
¿Por qué hacer estas afirmaciones cuando estamos hablando de economía? Simple: porque hoy nos regimos por la maximización de los esfuerzos individuales como logro del mayor bienestar y esto rige a las fuerzas de mercado. Cambiar esta visión es el paso más importante que tiene que dar la humanidad para lograr un sistema de mayor armonía basado en compartir los recursos. Cambiar esto es lo que impulsa a este Dios a enviar al Instructor del Mundo. Cambiar esto sería reconocer que hay que cubrir la necesidad de los más débiles (quienes sufren hambre, quienes sufren la falta de vivienda, etc.) como parámetro principal a corregir.
¿Cómo empezar, quiénes tienen que cambiar, por dónde empezar el cambio?, son preguntas que cualquier se haría para comenzar un nuevo sistema, pero que son muy extensas para contestar, y mejor intentar explicar por separado. Como ejemplo solemos apuntar en este sentido a quienes más tienen, pero no sólo ellos deberán hacer un esfuerzo.
Una vez reconocidas estas necesidades, se podrán poner en práctica las etapas de un sistema basado en compartir, ocupándose de las prioridades, pero a su vez expresando en cada etapa algún aspecto adicional de la naturaleza divina del hombre. El desafío es enorme en esta época venidera. La cuestión es ver si cómo sociedad lograremos un estatus espiritual suficiente para sobrellevar correctamente este desafío y evolucionar a un ritmo más elevado y deseado.

viernes, 16 de marzo de 2012

PLAN HAMBRE CERO

Como premisa para comenzar a entender de qué se trataría un sistema basado en el COMPARTIR, una propuesta sencilla, aunque muy sintética por el momento, acerca de cómo atacar uno de los principales problemas del sistema actual.

INTRODUCCIÓN
En el mundo se estima que más de 1.000 millones de personas pasan hambre todos los días y 350 millones son niños. El hambre es la manifestación más extrema de la pobreza y también del fracaso humano como sociedad. La ONU y los países que la integran entre los objetivos del milenio propuestos en el año 2002 plantearon reducir el hambre a la mitad de lo que fue en el año 2000 para el año 2015: Hoy no se estaría cumpliendo. En Argentina, siendo un país que tiene aproximadamente el 0,66% de la población mundial y que produce el 5% de la carne vacuna del mundo y el 2% de las carnes en general y que puede producir alimentos para más de 300 millones de personas, aún existe un déficit alimentario muy alto, en donde según algunas estimaciones de la ONU más de 10 millones de personas pasan hambre casi todos los días, siendo más de 6 millones niños.
Las consecuencias del hambre son múltiples y se agrava cuando se trata de niños: aumentan la mortalidad, la morbilidad y los problemas de peso y estatura, y disminuye el rendimiento escolar, entre otras.
Pese a que mucho se discute acerca de las causas del hambre y se menciona como tales a: los subsidios a los commoditties agrícolas de los países desarrollados; las guerras y la inseguridad en general; la incompetencia de los gobiernos; no promover el desarrollo por parte de los países desarrollados hacia los países subdesarrollados; el clima y las fuerzas de la naturaleza; la falta de caridad; la falla de algunos gobiernos democráticos para adaptarse a una economía de mercado; la demanda creciente de países como China que empuja los precios hacia arriba; el uso de productos agrícolas para hacer biocombustible; etc.; la mayor parte de los expertos obvian un principio que dan por sentado.
Analizando el problema y deteniéndonos por un momento en ese principio, se observa que la causa principal que afectan el buen consumo de los individuos está en la “visión equivocada de la sociedad” respecto de la manera en que hay que vivir: pensamos y actuamos como individuos de un “gran mercado” en donde todo se “comercializa”.
Esta comercialización nos lleva a dar prioridad a dos palabras: “precio” y “ganancia”. Al evaluar los componentes del precio, lo primero que se tiene en cuenta por quien los fija es el costo del producto, la estimación de la necesidad relativa de los mismos y la ganancia esperada. Entonces, efectuando varias inferencias podemos visualizar que en el tema de alimentos existirá: (i) el costo de producción; (ii) el costo de “logística”; (iii) la estimación de la necesidad relativa de cada producto; (iv) una estimación del “desperdicio” o ventas que no podrán efectuarse por los alimentos ponerse en mal estado; (iv) el proceso de oferta estacional y (iv) la ganancia esperada por el “productor” y el resto de los “integrantes de la cadena de comercialización”.
Actualmente asistimos a un gran espectáculo mundial: los vaivenes del mercado global que emite señales de crisis: alimentaria, energética, financiera e inmobiliaria. Cuando hace poco más de una década las voces del mercado pregonaban el predominio del libre mercado, hoy claramente se vislumbra un pedido de actuación de los Estados para solucionar problemas. Particularmente, lo que nos ocupa aquí es actuar para evitar el hambre, mejorar la situación alimentaria de millones y evitar en un futuro probables catástrofes alimentarias.
Cuando hablamos de vaivenes y crisis también podemos visualizar los “efectos climáticos” de un calentamiento global que en general se niega por su inmensidad para medirlo correctamente, pero que en los hechos afecta cada año más la “previsibilidad en la producción de alimentos”, como sucede en nuestro país con las denominadas corrientes de El Niño y La Niña. Sumamos a esto la crisis energética mundial, respecto del aumento o volatilidad en los “precios del petróleo” con su consecuente traslación al costo de logística y finalmente al costo de los productos, existiendo de fondo el gran tema de cómo se reemplazará una economía mundial basada en petróleo.
Y finalmente, mezclando todo lo resaltado podríamos decir que actualmente el hambre tiene su origen en los modos actuales de comercialización que genera que los alimentos estén mal distribuidos, con precios inaccesibles para muchos, por costos de imprevisión climática de desperdicio y de transporte que influyen en la forma que los productores y el resto de los agentes pretendan mantener una ganancia razonable, y que a fin de cuentas se traduce en precios de alimentos que una parte importe de la población no puede afrontar. Es el Estado quien tiene el poder otorgado por la población para actuar y atacar un problema como es el Hambre. El Estado, actuando coordinadamente en todos sus niveles, puede lograr un sistema de producción y no uno de sobreproducción y desperdicio, puede lograr que la comida esté donde se necesita y no en grandes mercados, puedo lograr que la gente como mejor y viva mejor; sólo El Estado puede estar por encima de un mercado y por encima de una búsqueda de ganancia que genera contrariedades e inaccesibilidad a muchos sectores de la población, solo el Estado puede cambiar la “visión equivocada” y generar una sociedad sin hambre y con un sistema de producción de alimentos que sea simple para quienes hoy no tienen sus necesidades alimentarias satisfechas.

1-      Objetivo
Erradicar el hambre, entendiéndose como tal, la privación que sufren ciertos sectores en tener acceso a comida saludable y en cantidades adecuadas, en Argentina, en el plazo de 4 años.
El hambre que sufre miles o millones en Argentina es el capítulo más oscuro y a su vez poco percibido en la historia de nuestro país, muchos han muerto de hambre, muchos la sufren diariamente. Este capítulo tiene que terminar de una vez y para siempre, para ello se necesita un plan y ponerlo en marcha con la mayor celeridad posible.

Acortar la cadena desde la producción a la población, principalmente en aquellos sectores donde hay deficiencias alimenticias.

Generar en cada ciudad la posibilidad de que todas las personas tengan acceso a una nutrición adecuada, entendiéndose como la dotación en cantidad y calidad suficiente para adecuarse a la alimentación necesaria para cada edad.

Generar en cada ciudad una pequeña planta que genere algún valor agregado a productos agropecuarios.

Generar saldos exportables de productos agropecuarios con valor agregado.

2-      Instituciones y agentes que intervendrán
Intervención del Estado a nivel Nacional, Provincial y Municipal. Intervención y formación de Cooperativas de Producción y Consumo, en donde pueden reconvertirse cooperativas actuales que están trabajando en áreas de mantenimiento de espacios públicos o construcción.
2.1. El Estado Nacional deberá encarar un programa que permita:
(i)                  Acceso a tierras cultivables o recursos naturales para producir alimentos.
-          Disposición de tierras fiscales a favor de explotación por parte del Municipio u Organizaciones Intermedias.
-          Disposición de tierras como las del ONABE con instalaciones. Ejemplo: tierras al costado de los ferrocarriles, más viejos galpones de los ferrocarriles que pueden servir como depósitos o centros de distribución y o entrega a la población.
(ii)                Generación de Publicidad para incentivar a donar tierras al programa. Esto puede efectuarse con personas poseedoras de grandes cantidades de tierra o numerosas propiedades.
(iii)               Generación de Programas para Enseñar a comer. Muchas veces, lo que sucede es que además de un problema de no tener para comer, muchas personas no saben lo que es conveniente comer o cuando es más barato; por ejemplo un tema sería darle máxima utilización a frutas y verduras de estación, generando un plan de recetas de cocina utilizando dichos insumos en la época que abundan o de cosecha.
(iv)              Coordinación de plan logístico e Inversión Inicial. Uno de los problemas que aqueja a la población que pasa “hambre” es el acceso a los distintos productos o comestibles.
a.       Para mejorar este tema el Estado Nacional debe invertir en flotas de camiones y camionetas que permitan la distribución por parte de las cooperativas productoras a otras cooperativas productoras, enviando y recibiendo los productos.
2.2. Intervención del Estado Provincial
El Estado Provincial deberá encarar un programa que permita:
(i)                  Detectar cuáles son las posibilidades de producción de cada Municipio.
(ii)    Determinar las normas de consumo e intercambio según las organizaciones que se realicen.
(iii)               Supervisión del funcionamiento de las cooperativas de producción.
(iv)  Organizar los departamentos de logística, proveer personal y coordinarlo junto con la Nación.
(v)   Detectar grandes deudores impositivos, y promover la cancelación de las deudas con donación o expropiación de tierras y/o propiedades.
(vi)  Detección de herencias vacantes, con la posibilidad de que existan terrenos para desarrollar plantaciones de frutas o verduras.
(vii)             Supervisar a las Cooperativas en su funcionamiento y organización.

2.3. Intervención del Gobierno Municipal

(i)     Participan en organizar las cooperativas de consumo e intercambio, pero con acuerdo de sectores intermedios y sin tener la decisión final, trabajando en los diferentes bienes a producir.
(ii)    Organizar los grupos y horarios de trabajo.
(iii)  Detectar las necesidades de inversión en herramientas, semillas, animales-hembras, etc.
(iv)  Efectuar los trámites de apropiación de tierras fiscales y/o donaciones de tierras de privados.
(v)   Generar conciencias en medios de comunicación local acerca de la necesidad de compartir y donar para que muchos que hoy están mal, mañana estén mejor y tengan acceso a la comida.
(vi)  Organización barrial de los puntos de intercambio.
(vii)Organización de la logística local para el intercambio de productos con otras comunidades.
(viii)                      Organización de saldos intercambiables de productos locales o provenientes de otras comunidades y/o organizaciones. Ver Actuación.
(ix)  Organización de los métodos de intercambio:
a.       Uno de los métodos podría ser la detección a través de Escuelas Públicas en donde se inscriba en un padrón confidencial, el grado de vulnerabilidad alimentaria de los alumnos y sus familias, estableciendo rangos de vulnerabilidad de forma que los más vulnerables puedan recibir mayor cantidad de alimentos del programa.
b.      Otro de los métodos posibles es a través de los Gobierno

2.4. Intervención y formación de cooperativas

A nivel local, la organización debe estar centrada también en la participación de varias organizaciones intermedias y ajenas al ámbito de gobierno. Esto se fundamenta en: (i) desligar del control político de turno el funcionamiento de quienes se ocupan de la organización de las cooperativas; (ii) incrementar la conciencia de asistir a quien lo necesita y de “compartir”.

Las organizaciones que pueden participar podrían ser Caritas; Cooperadoras de Asilos de Ancianos; Cooperadoras de Colegios; Organizaciones Rurales; etc.

La idea es que la población entera participe y que se articule todo lo que los Gobiernos Municipales pueden realizar con la intervención de organizaciones ajenas a la política.

3-      Desarrollo del plan

A efectos de llevar a cabo el plan de hambre 0 se propone una serie de pasos ejemplificativos a seguir y consensuar con las autoridades intervinientes.

En primer lugar existen 2 caminos paralelos y complementarios para llevar adelante el plan. El primero es la conformar la fase organizativa

Fase Organizativa:
Crear un Instituto Nacional de Alimentación Argentina que podría depender del Ministerio de Desarrollo Social de La Nación y cuyas dependencias podrían ser:
- Coordinación Logística y Centros de Distribución
- Coordinación productiva
- Coordinación de cooperativas
- Desarrollo de Industrias
- Coordinación alimenticia
- Comercio Exterior

A nivel provincial debería desarrollarse el mismo instituto, agregando la función de:
Coordinación Municipal
Bromatología
Relevamiento y Obtención de Tierras para destino productivo

A nivel municipal las unidades deberían funcionar según el tamaño de la población


4-      Producción Económica y Ecológicamente Sustentable

La realización de las actividades productivas que se emprendan, tendrían que estar enmarcadas en criterios ecológicas, sin la utilización de pesticidas o fertilizantes que sean nocivos para el medioambiente.

Asimismo, hay que crear un criterio de sustentabilidad económica basado en:

(i)                  La creación, coordinación y funcionamiento del sistema logístico debe estar encauzado para lograr el menor desperdicio posible, teniendo en cuenta los tiempos de conservación de cada mercadería en estado natural, los tiempos de llegada a los tiempos de distribución, más los tiempos de llegada y uso por los usuarios finales.
(ii)                A través del Estado Nacional y/o Provincial se fomentarán créditos para el establecimiento de nuevas industrias alimenticias como pueden ser:
a.       Plantas de envasado y conserva, ejemplo:
                                                               i.      Espinaca en conserva, duraznos en almíbar, etc.
b.      Plantas de secado:
                                                               i.      Papá para puré instantáneo; zapallo, zanahoria.
c.       Plantas de salsas.


5-      Lugares de Intercambio y entrega de productos

6-      Formas de Intercambio y entrega

7-      Generación de valor agregado y saldos exportables

8-      Rol del Estado en Actividades Supletorias

jueves, 15 de marzo de 2012

Acerca de las crisis modernas

“La crisis en puerta y el preludio de un cambio”
Cuando en los diarios se lee acerca de la crisis de países como Grecia, Portugal, España o Italia, vemos que en muchos países de Europa se han producido cambios en las últimas elecciones. Lugares donde los gobiernos eran con mayor tendencia de izquierda perdieron ante otros con más tendencia de derecha y lugares con más tendencia de derecha han cedido a otros con más tendencias de izquierda. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué la gente al elegir vislumbra una solución en un país que no se corresponden con lo que hace un país vecino?
La primera explicación que podemos argüir es respecto de la necesidad de cambio, visualizando lo opuesto como algo nuevo y mejor.
Sin embargo, el tema es más profundo y hasta de carácter mundial. Con la economía vista desde la óptica capitalista siempre habrá épocas de bonanza y crisis, pero con cada crisis se producen desplazamiento de personas que estaban en una posición social hacia otra de menor nivel. Esto no implica que algunos países individualmente mejoren, caso Alemania por ser una locomotora industrial europea, caso China por ser una especie de capitalismo de estado en donde la tremenda escala que puede tener su industria por población (mercado), territorio y mano de obra barata favorece cualquiera de su producto/industria, caso India o caso Brasil, etc. A su vez, con más de 200 años de capitalismo aún quedan grandes bolsones de pobreza y muchos problemas graves por solucionar.
Hoy muchas personas se preguntan si los sofisticados sistemas bursátiles del mundo son tan necesarios, si los sistemas financieras funcionan correctamente y son necesarios de la actual manera en que funcionan. Luego de la crisis del 2008 muchos banqueros parecían tambalear y hoy algunos son más ricos que antes, esto es tal vez algo que motivó la indignación, pero también una señal de la necesidad de cambio. Lo mismo sucede con la primavera árabe vista desde la óptica política que finalmente muestra el deseo de una mejora social y económica de estos países. Las señales son más evidentes, la fuerza mundial que puja por algo nuevo se hace notar cada vez más.
A efectos de sintetizar, crisis vendrán y seguirán, ya que hasta que en el mundo, empezando por EE.UU., no se cambié el sistema por otro signado por la premisa de "Compartir", siempre estaremos atados a estos tipos de ajustes, que la pobreza se incremente medida en el largo plazo y que se incremente la brecha entre ricos y pobres. Aunque observamos modos de vida y producción diferenciados: el occidental guiado por EE.UU. y algunos países europeos, Asia y Oceanía; China signada políticamente como comunismo y económicamente como un capitalismo público y privado; intentos capitalistas con instituciones democráticas no afianzadas como en algunos países de Europa del Este; socialismos que ven en peligro parte de su estado de estado de bienestar, como el caso de los países nórdicos de Europa; intentos socialistas con sesgo nacional y social como sistemas “luchadores” que tratan de imponerse, como podría ser los casos de Venezuela y quizás Argentina; países que poco a poco se han ajustado al sistema capitalista y tratan de mejorar sin tocar el sistema, como México, Brasil, etc.; el de algunos países árabes y asiáticos guiados aún con sistemas dictatoriales o monárquicos; los casos de muchos países africanos que transitan en una permanente inestabilidad; etc. Sin embargo, todos estos sistemas y países tienen en común algo: la visión de que para mejorar hay que competir dentro de un mundo globalizado. Si no cambiamos nuestra óptica, nunca cambiaremos.
Pero cómo cambiar cuando quienes tienen el poder piensan que así estamos bien. Sólo hay una manera: Vernos como uno, un mundo, hermanados, siendo consciente de que la necesidad de muchos que están realmente en condiciones de pobreza es el parámetro con el cual hay que actuar de urgencia. Este es el primer paso, luego tienen que seguir muchos más.
Sin compartir no puede haber justicia (social), sin justicia no puede haber paz (social) y sin paz no puede haber futuro...Algunos lugares donde se habla del tema: www.share-es.org http://nuevaeconomiaycompartir.blogspot.com/
Martín Pereira

Una elección espiritual con tinte económica y social

Una elección espiritual con tinte económica y social
Visto desde un lugar muy elevado, podríamos decir que la humanidad está estancada en un sistema de convivencia que no le permite evolucionar espiritualmente. Actualmente, nos encontramos con que el capitalismo ha ganado la batalla como sistema económico imperante en el mundo. Observamos modos de vida y producción diferenciados: el occidental guiado por EE.UU. y algunos países europeos, Asia y Oceanía; China signada políticamente como comunismo y económicamente como un capitalismo público y privado; intentos capitalistas con instituciones democráticas no afianzadas como en algunos países de Europa del Este; socialismos que ven en peligro parte de su estado de estado de bienestar, como el caso de los países nórdicos de Europa; intentos socialistas con sesgo nacional y social como sistemas “luchadores” que tratan de imponerse, como podría ser los casos de Venezuela y quizás Argentina; países que poco a poco se han ajustado al sistema capitalista y tratan de mejorar sin tocar el sistema, como México, Brasil, etc.; el de algunos países árabes y asiáticos guiados aún con sistemas dictatoriales o monárquicos; los casos de muchos países africanos que transitan en una permanente inestabilidad; etc. Sin embargo, todos estos sistemas y países tienen en común algo: la visión de que para mejorar hay que competir dentro de un mundo globalizado.
Medido temporalmente podríamos ubicar a este sistema capitalista como uno que tiene poco más de 2 siglos; donde la humanidad en los últimos tiempos no ha sabido resolver temas cruciales como la distribución correcta de la riqueza, el hambre que afecta a miles de millones, la contaminación creciente, situaciones de belicismo en muchos puntos del planeta y el uso descontrolado de determinados recursos productivos.
Espiritualmente, todos estos problemas son inherentes a las fuerzas de mercado descontroladas. La comercialización en la sociedad, causada por una dependencia excesiva en las fuerzas del mercado, se ha vuelto generalizada en todo el mundo, crea en cualquier lugar a largo plazo (un largo plazo que ya experimentamos) caos social y degradación del medio ambiente. Grandes instructores espirituales llaman a las fuerzas del mercado "las fuerzas del mal" porque separan una parte de la sociedad de la otra. Las fuerzas del mercado conducen a la codicia y la posesividad, y no puede otra cosa que llevar división al mundo. Esta matriz de competencia perniciosa para el mundo se inicia con posterioridad a la segunda guerra mundial y toma gran impulso a partir de la década del ´80 y aún más con la caída del muro de Berlín.
Un sendero hacia el futuro lleva a más división social y económica, destrucción medioambiental, guerra y peligro planetario. El otro sendero, el que “alguien debe” proponer, conducirá a una creciente armonía, a un equilibrio económico y medioambiental, y a una era dorada de paz.
Este es un punto crucial de la historia de la humanidad, y por ese motivo se darán a conocer un grupo de extraordinarios instructores espirituales para ayudar a guiarnos a través del sendero de la paz. Pero para que esto suceda, nosotros debemos aceptar su orientación y actuar para resolver nuestros problemas globales más peligrosos.
Entre los más peligrosos está la creciente disparidad entre los ricos y los pobres del mundo. Como ejemplo:
  • Las 225 personas más ricas poseen una riqueza combinada de más de 1 billón de dólares, equivalente a los ingresos anuales del 47 por ciento de las personas más pobres del mundo.
  • Entre los 4.400 millones de personas que viven en los países en desarrollo:
*   cerca de tres de cada cinco viven sin sistemas de saneamiento básicos
*   cerca de un tercio no tienen acceso a agua potable
*   un cuarto carece de vivienda adecuada
*   un quinto vive fuera del ámbito de los servicios sanitarios modernos
*   un quinto de los niños están desnutridos, y un porcentaje igual no ha aprobado el quinto curso de primaria
*   incluso en EEUU, el país más rico del mundo, cerca de 12 millones de familias corren peligro de padecer hambre, y al menos 700.000 personas carecen de cobijo durante una noche cualquiera.
Esta creciente división entre ricos y pobres nos amenaza a todos, dado que el resultante crimen, malestar social, inseguridad, inmigración ilegal y degradación medioambiental no respeta fronteras nacionales o locales.

Consumo global
La codicia de unos pocos ha puesto en peligro el futuro del planeta. El consumo global de bienes y servicios, desproporcionado para el 20 por ciento más rico del planeta, superó los 24 billones de dólares en 1998, el doble que en 1975. El Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU concluye que el “incontrolado crecimiento del consumo está creando una presión sin precedentes sobre el medio ambiente”. Hoy casi 14 años después, la situación empeoró. Este informe y otros citan la destrucción mundial de los bosques; el agotamiento de los caladeros y suministros de agua dulce; la contaminación del aire y el agua; el empobrecimiento de la capa superior del suelo; la desertización; la extinción de especies; un crecimiento espectacular de la quema de combustibles fósiles y las resultantes tendencias de calentamiento global. La lista de crecientes problemas medioambientales es casi inacabable.
Algunos de los sistema de sustentación de vida ya están casi en el “punto de no retorno”, según Brian Halwell de Worldwatch. “No podemos sustentar este nivel de consumo para siempre”.

Compartir es la respuesta
¿Qué podría llevar a la humanidad, especialmente a aquellos en el mundo desarrollado, a cambiar a un estilo de vida menos destructivo y más equitativo antes de que sea demasiado tarde?
El esquema ya está escrito en la pared, según el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan. “No es creíble que Estados Unidos pueda permanecer en un oasis de prosperidad, inmune a un mundo que está experimentando un gran y creciente estrés”, comentó. El “estrés” de fallidas economías que suben y bajan (México, Rusia, Brasil y Argentina más crisis asiática en la década del ´90; EE.UU. en la primer década del milenio; ahora se suma Europa, y parte de las naciones árabes) es como un olla siempre a punto de hacer ebullición, que a veces toca los cien grados y vuelve a bajar, en donde es sabido que subirá nuevamente a cien grados pero no cuando. La economía mundial está “hecha un lío”, lo único que produce es estabilidad temporal, pero que en el largo plazo los modos de vida actuales justifican una pauperización de los sectores más vulnerables; o acaso, cuántos años esperaremos para que China entre en crisis !!!
Sumada a las fuerzas de mercado, están dominando actualmente las fuerzas financieras, donde cerca de 1,5 billones de dólares en divisas cambian de manos electrónicamente cada día, para buscar beneficios especulativos no relacionados con ningún intercambio de bienes y servicios reales.

Soluciones disponibles
Afortunadamente, las respuestas a estos problemas aparentemente intratables ya están disponibles.
Durante muchos años, se ha hablado y escrito sobre la presencia en el mundo actual de un grupo de grandes instructores espirituales, conocidos en Oriente como los Maestros de Sabiduría. A su cabeza está Maitreya, sobre quien se dice que está aquí para inspirar a la humanidad a verse a sí misma como una familia interdependiente.
Maitreya nos ayudará a ver que los alimentos, materias primas y recursos energéticos y tecnológicos pertenecen a todos y deben compartirse equitativamente. Esos recursos, dice Maitreya, son dado por derecho divino para la sustentación de toda la humanidad, no para el uso y abuso de unos relativamente pocos. Él recomendará una reorganización de las prioridades económicas para que los alimentos, vivienda, educación y servicios sanitarios adecuados sean derechos universales.
La prioridad más inmediata será salvar a las millones de personas que ahora mueren de hambre en el mundo en desarrollo. Maitreya propondrá un programa de ayuda de choque a escala mundial para aliviar su sufrimiento.
Cuando la humanidad comience a aceptar el “Principio de Compartir”, y las personas exijan a sus gobiernos implementar este principio, los cambios comenzarán. Los planes para tal programa de redistribución, ya existen, esperando sólo la demanda de la humanidad para su implementación.
Habrá oposición a tales planes de algunos de los miembros más privilegiados de la sociedad que verán una pérdida de su status y poder tradicionales. Pero la necesidad de cambio será tan obvia que se encontrarán cada vez más impotentes de detener el impulso.

La elección de la humanidad
El futuro que aguarda a la humanidad depende de las decisiones que tomemos ahora. Maitreya y los Maestros que con él vendrán, nos aconsejarán y orientarán, pero la aceptación del consejo será propia de la humanidad.
Maitreya presentará dos escenarios alternativos del futuro, o continuamos con las formas egoístas y codiciosas del pasado y nos destruimos, o aceptamos el Principio de Compartir y creamos una nueva y brillante civilización donde todos puedan participar como miembros plenos de la familia humana.
Cuando comenzará esto: se especula que el tiempo ha llegado, meses, 1 año o 2, no más. A partir de lo que se conocerá como el “día de la declaración”.

Martín Pereira